lunes, 7 de septiembre de 2015

Del dolor el arte

Me sabe a rancio mi dolor, crudo entre los dientes... es él que a mí me quiere engullir. Lo escucho cómo me ruge, viene transportado en el fervor de un eco, que al fin y al cabo se traduce en tu aroma y un sofocante malestar.
El Grito -Edvard Munch
Sabe si alguna vez dormir en paz yo pudiera, mientras en mis entrañas se deleita el diablo con mis quejidos, que volvería de la piel a clavarme las espinas una y otra vez. Porque eso es lo que hacemos ¿verdad? El dolor purifica; el fracaso, el vacío, la no-muerte nos hace el arte, una especie de alma inmortal que se golpea contra las paredes de un cráneo luchando por salir. Todo arte tiene la necesidad de huir, de volar en un brote de inspiración; bien lo sabe que te partiría la cabeza por ver un poco de luz. Pero a pesar de querer dejarte, esa forma, ese ser, esa masa fruto de la abstracción, está por siempre unida a ti a través de unos gruesos estigmas a los que llamamos amor. Una está unida al arte que crea como una llama a una lata de gasolina; tal unión es inevitable a la vez que desastrosa.
Sin embargo nos empeñamos en sufrir, arrastrados por un masoquismo inexplicable, sentimos la necesidad de morir psicológicamente una y otra vez; con cada decepción a la que logramos sobrevivir le estamos diciendo al arte que cenemos y follemos, que nos trate como la escoria que somos y plantemos una semilla más de ira en este planeta y en toda la raza humana.
El mundo siempre ha estado lleno de locos que follaron con el arte por despecho y acabaron siendo esclavos enamorados del fruto de su creación.

martes, 1 de septiembre de 2015

I'm a fool to want you

Querida,
trazos de ti me atraviesan
cuando escruto nuestras calles.
Cierto lugar donde nos besamos,
donde no queríamos ni despedirnos,
me ha masticado con un terrible dolor.
Por aquí nos lloran las esquinas, la luna,
la entrada del bar en nuestro primer beso,
con la certeza de que viniste a destrozarme.
Querida,
son estos cutres versos los que me golpean
sin reparos donde me plantaste el último.
Nunca me dijiste que te versara, aún
hubo tantas cosas que no dijimos...
Me quedé de hielo cuando te vi
y a pesar de ver como te ibas,
mi corazón aún congelado
en el averno busca latir.