lunes, 31 de agosto de 2015

El trofeo de la carne

Siento rotos en mi garganta
Dalí
aquellos versos sobre un jazz;
tú que me mirabas
y te hice poesía.

Aún recuerdo el humo y tus labios,
tu pierna y tu liga,
mis oblicuos rompiéndose en ti;
tu mano palpitando entre mis piernas
mientras evocaba a dios
sabiendo que lo tenía delante,
con la sonrisa a medias
y en un cuerpo de mujer.

Como deidad hiciste lo que tenías que hacer;
me diste el fuego para buscarte,
y cuando me tuviste
me quemé.


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