miércoles, 26 de septiembre de 2012

La rosa gris

Aquella fue una de las más extrañas rosas de todo el rosal. Tenía un color grisáceo que destacaba frente al resto de las demás rosas rojas. Sus pétalos se marchitaban más pronto y fácilmente de lo común. Su tallo era fino y frágil y sus espinas eran muy finas y puntiagudas. Todas las demás rosas la miraban mal porque era diferente, se burlaban de ella por ser gris y odiar el rosal en el que vivían todas. Aquella rosa no quería pasarse su corta vida enganchada al mismo rosal de siempre. Ella esperaba que alguien la arrancara de aquel lugar y se la llevase lejos de allí, pero ¿quién iba a querer una rosas gris medio marchita? La pequeña rosa se pasaba las noches en pena llorando por la soledad y frialdad de su esquina en el rosal.

Un buen día, apareció un jardinero y cortó algunas de las rosas rojas y las puso a todas en un ramo. Ellas gritaban por el corte, y finalmente, morían. A la rosa gris le fascinó la escena, ella también quería ser cortada y regalada a una persona en señal de amor, pero sabía que eso jamás pasaría. 
Al día siguiente, el jardinero volvió a aparecer y se llevó otro ramo de rosas. Todas estaban asustadas, pues sabían que tarde o temprano les tocaría a ellas. Todas menos la rosa gris; que se moría de ganas por liberarse de aquel rosal.

Y así transcurrieron los días y todas las rosas del rosal desaparecieron, dejando a la rosa gris sola en él. La tristeza inundaba el tallo de la olvidada. Intentó cortarse el tallo a sí misma, pero no pudo. Estaba enganchada a aquel rosal maldito. 
Aquella lluviosa noche, la rosa gris se encontraba sola, temblorosa ante el frío invernal, cuando de repente a pareció un apuesto hombre de la nada. Iba corriendo con un paraguas en la mano. Pasó frente al rosal y se paró en seco al ver que la rosa gris estaba sola. El extraño se inclinó frente a la rosa, sacó unas tijeras y la cortó. La rosa gris sintió el corte metálico de las tijeras cortando su frío tallo con facilidad. Sabía que había llegado su hora y se sentía feliz. Notaba el agua que caía gentilmente por su tallo recién herido.

La rosa, llegó a un lugar muy extraño. Todo estaba oscuro y no se veía nada, estaba escondida bajo el brazo del extraño. Volvió la luz y la rosa notó el contacto de otra mano por su tallo. Notaba como aquella joven la acariciaba con dulzura. La rosa se sintió como nunca antes se había sentido; amada y querida por alguien. La pobre rosa murió en las manos de una hermosa joven, que olía sus pétalos como si de una rosa roja se tratase. 

Raquel C.A.


5 comentarios:

  1. Es precioso, soy una seguidora tuya tanto aqui como en ask, escribes realmente bien, ojalá logres publicar el libro de poesías.
    Saludos.

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  2. Me uno a lo dicho, es preciosa♥ muchas gracias :)

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  3. ME ENCANTO!. GRACIAS....ESTE PENSAMIENTO SERVIRÁ PARA COMPARAR EN UN GRUPO CRISTIANO COMO TODOS TENEMOS UN HERMOSO Y ESPECIAL PROPÓSITO EN NUESTRA VIDA!... http://www.youtube.com/watch?v=BNJlhjq0H64 PARA ACOMPAÑAR TU HISTORIA! DIOS TE BENDIGA MIL VECES MAS DE LAS QUE TU HISTORIA BENDECIRÁ ...

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    1. Gracias, me alegro de que te haya gustado. Puedes usarla si quieres, siempre y cuando no se le dé un mal uso. Un saludo.

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